Este boletín analiza la evolución del sistema de salud hondureño (2015-2025), destacando un sistema fragmentado, reactivo y con profunda desigualdad:
- Impacto Humano: La esperanza de vida retrocedió debido a la pandemia de COVID-19. Honduras enfrenta una «doble carga de malnutrición»: un aumento constante de la obesidad (29.5% en adultos) y un estancamiento en la desnutrición, ya que 4 de cada 10 hondureños no pueden costear una dieta saludable. Las principales causas de muerte han transitado hacia enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiopatías isquémicas.
- Cobertura: La tasa de vacunación general cayó drásticamente de casi el 100% en 2016 a un 65% en 2024, dejando a la población vulnerable. Además, hay un déficit crítico de personal médico (75% por debajo de la meta de la OMS) y apenas 0.5 camas hospitalarias por cada 1,000 habitantes.
- Calidad de Servicios: El sistema falla en la entrega de insumos básicos; en promedio, uno de cada dos pacientes no recibe sus medicamentos completos. Además, la mora quirúrgica es severa, con más de 10,800 pacientes esperando cirugía a finales de 2025.
- Gestión y Finanzas: Aunque el presupuesto de salud creció nominalmente, el gasto en medicamentos representa menos del 10% del total. Esto obliga a las familias a asumir el costo, haciendo que más del 53% del gasto sanitario provenga del bolsillo directo de los ciudadanos.
